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Archive for 26/04/08


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El aspartamo (E-951) -uno de los edulcorantes más utilizados del mundo- vuelve al primer plano de la actualidad a raíz de un reciente estudio de la Fundación Ramazzini para la Investigación y Prevención del Cáncer que acaba de publicarse en Enviromental Health Perpspectives según el cual un consumo excesivo del mismo podría contribuir a la aparición de linfomas y leucemia, especialmente entre los más jóvenes.

Aún no ha habido reacción por parte de la FDA o los responsables europeos -que siempre han negado esa relación- pero el Center for Science in the Public Interest -importante organización sin ánimo de lucro destinada al control de la alimentación y los aditivos en Estados Unidos- ha pasado el aspartamo de la categoría de Úsese con precaución a la de Debe evitarse.
Pocos productos relacionados con la alimentación han estado sometidos a tanta polémica como el aspartamo, aditivo internacionalmente conocido como E-951. Desde su descubrimiento de forma casual en 1965 -cuando la empresa norteamericana G.D. Searle & Co se encontró con él mientras buscaba un medicamento contra la úlcera- ha sido centro de numerosas controversias científicas y luchas de poder -político y económico- capaces de provocar un justificado escepticismo sobre el papel real de las autoridades reguladoras responsables de velar por la seguridad de los alimentos.
El aspartamo es hoy, tras la sacarina, el segundo edulcorante artificial más usado en el mundo -sólo en Estados Unidos se consumen más de 8.000 toneladas al año- aunque en términos de consumo mundial representa el 62% del mercado.
Según estimó en el 2005 el Centro de Información sobre el Aspartamo lo consumen habitualmente más de 200 millones de personas. De hecho se encuentra en ¡más de 6.000 productos! incluyendo bebidas no alcohólicas carbónicas, chocolates, chicles, caramelos, postres, yogures y productos farmacéuticos como los jarabes para la tos sin azúcar. Aunque su importancia viene dada sobre todo por su presencia en las denominadas bebidas light.

Para los organismos reguladores está demostrada de forma suficiente su seguridad; tanto para la FDA -la agencia que controla los alimentos y fármacos en Estados Unidos- como para el Comité Científico para la Alimentación de la Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea. Y para muchos con eso es suficiente. Las empresas que lo usan, ante cualquier cuestionamiento sobre su seguridad, se refugian en lo obvio: “El E-951 está aprobado por las autoridades competentes ante quienes ha demostrado su seguridad”.

Y, sin embargo, ex funcionarios de la propia FDA -el primer organismo que dio su aprobación-, organizaciones de consumidores, médicos e investigadores independientes lo relacionan desde hace años con gran número de síntomas y patologías considerándolo un neurotóxico capaz de provocar cuando se ingiere o acumula en cantidades importantes comportamientos agresivos, desorientación, hiperactividad, entumecimiento de las extremidades, excitabilidad, pérdida de memoria, debilitamiento de la vista con pérdida de la percepción de profundidad, disfunciones hepáticas, oscilaciones severas de humor, degeneración neurológica y cáncer.
El estudio más reciente sobre él -publicado el pasado 8 de Agosto en el European Journal of Clinical Nutrition con el título Efectos directos e indirectos del aspartamo sobre el cerebro y efectuado por un equipo de investigadores surafricanos integrado por
Fuente: (Artículo extraido de la revista Discovery Salud)

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